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lunes, 12 de mayo de 2008

Querida tú:




Lunes 12 de mayo de 2008


Querida tú:

Hoy ha sido un día duro. No has dejado de tocarme las fibras con tus problemas y tus absurdos miedos. Amarillas me tienes las hojas de tanto llorar y tanto lamentarte. ¡Como si no estuviera yo suficientemente rayado! A ver si un día de éstos me sorprendes contándome el último ligue que te has perdido por estar borracha, que así al menos me puedo reír de vez en cuando.


Fdo: Tu diario.

PD: A ver si usamos los bic de toda la vida que la pijada esa de los Pilot rascan un huevo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Fotografía Mental



Caminaba por el Cementerio de San Fernando cuando fui testigo de una curiosa imagen.
Un trabajador del lugar estaba enseñando a uno más joven cómo conectar una manguera en una boca de riego. Justo cuando pasaba por su lado, pude oír cómo la voz de la experiencia salía por la boca del maestro, indicando al aprendiz que la conexión debía apretarse “pa el lao que no es la izquierda”.
Me detuve unos momentos a observar la labor de los operarios, quizás esperando otro golpe de genialidad verbal.
No recuerdo bien quién de los dos giró la llave, pero el caso fue que la presión arrancó la manguera de la cañería. Mi mente quedó ajena a los comentarios que se hacían maestro y pupilo, ya que se formó ante mí una fotografía realmente hermosa.

El agua cayendo sobre las tumbas bajo un cielo claro y radiante.

miércoles, 26 de marzo de 2008

La Gran Solución




Lo que ocurrió fue que el nuevo capataz ordenó sembrar por error todas las semillas juntas de las dos variedades de bayas: las comestibles y las venenosas. Un mes más tarde, cuando las plantas crecieron, nadie se atrevía a probar el fruto porque no había manera alguna de distinguir las unas de las otras.
- ¡Cerdos! – sugirió el Inteligente – Los cerdos son capaces de diferenciar una baya buena de una mala.
Así, metieron cientos de éstos en los campos de cultivo, siendo la operación un completo éxito, ya que los sabios animales devoraron todos los deliciosos frutos comestibles.
- ¡Maravilloso! – gritaron algunos.
- Sí, ahora no nos queda duda alguna de cuales son las bayas que no podemos comer – se autoexplicó el salvador de la cosecha.
- Es usted un genio – dijo, con toda la sinceridad del mundo, un crítico.
- Lo sé, lo sé, gracias.


miércoles, 5 de marzo de 2008

No es tan dificil


- Todo lo que tiene usted que hacer es coger esa brocha de pelo grueso que tiene ahí delante, hundirla en la lata de pintura y hacer una línea de unos cinco centímetros en ese lienzo en blanco. Le daremos una ingente cantidad de dinero por ello.
- ¡Jamás! Mi arte se mueve por los senderos de la complejidad; una sola línea en un lienzo no me llenaría el alma lo más mínimo.
- Cómo usted quiera, caballero.


Pasaba por allí un muchacho, quién cogió la brocha, la hundió en la lata y pintó con ella una línea horizontal en el lienzo. Meses más tarde su cuadro fue de gira por todos los museos del mundo y, al final, fue vendido por una ingente cantidad de dinero.
Movido por la más profunda envidia, el artista se consolaba a sí mismo:


- Yo también sé hacer eso…


"La Triste Historia de Little John (3ª Parte)" coming soon...

miércoles, 30 de enero de 2008

Erosión por la Acción del Hombre



Erosión por la Acción del Hombre (breve repaso por la dramática vida de una piedra y su papel en la geología planetaria)



Una piedra de bordes afilados contemplaba el paisaje desde el desfiladero rojizo donde se hallaba.
De pronto, algo cayó justo al lado suyo.
Se trataba de un guijarro de cantos redondeados que parecía aturdido por algo.
“Buenas.” Saludó la piedra afilada.
“Eh, hola.”
“No eres de por aquí ¿no?”
“Creo que no.”
“No pretendo ser desagradable pero… ¿De donde demonios has salido tú?”
“Bueno… realmente no lo sé.”
“El golpe debe haberte dejado conmocionado… seguro que dentro de un rato te acuerdas de todo.”
“Recuerdo que estaba en la orilla de un río… Recuerdo una mano humana… Recuerdo volar… Recuerdo un bolsillo… Recuerdo volar nuevamente… y luego, solamente recuerdo caer aquí.”
“Es más o menos la misma historia que me contó aquel ladrillo. Debéis ser parientes… en fin, disfruta de la vista… vas a estar aquí mucho tiempo.”
Se hizo un silencio incomodo.