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lunes, 4 de febrero de 2008

Deliciosa Imagen



El otro día leí un comentario de Alex de la Iglesia:
“El crítico es un tío que en cinco minutos se carga el trabajo que 200 personas han estado haciendo durante dos años”.
En mi perturbada mente vi a 200 personas con lanzas, palos y antorchas persiguiendo a un ser con gafas de pasta azul que gritaba “¡Viva el cine experimental húngaro!”

Y a De la Iglesia al frente de todos ellos.

Que imagen tan deliciosa.


Podría estar horas despotricando sobre los llamados críticos (a partir de aquí esa palabra engloba a los jueces analistas de todas las artes), pero eso afectaría a mi úlcera y pasaría el resto del día con ganas de poner una bomba en algún centro comercial.Sirva este breve texto como avance de lo que está por venir: una monografía que se está realizando, con vuestro valorado permiso, sobre las incoherencias de los críticos y sus refinados criterios y formas.

Para lograr un texto completo y apetitoso, pido la participación de los lectores (y de los no-lectores) de este vuestro Blog. Ruego que enviéis a mi correo toda crítica o comentario que hayáis leído con asco, que haya sido escrita a la ligera por alguien que se note que no soporta el trabajo que le da de comer o bien que resalten el buen ojo de algunos individuos: serán ejemplos perfectos para ilustrar el proyecto.

Recordad las voces que gritaban lo nefasto que era Mozart o el fracaso que sería Titanic (Y ya puestos, que Kelly ganaría a Bush en las pasadas elecciones norteamericanas…).


SIMON DICE:

No os dejéis engañar por opiniones expertas, pues sois vosotros, masa social, los que tenéis la palabra de la sabiduría.

Aunque de vez en cuando, os merecéis una buena bofetada por ser una masa social con una sabiduría completamente estúpida.

Los que forméis parte de esto último, por favor, abstenerse de enviarme nada.

lunes, 28 de enero de 2008

Este es un tema muy serio


Me han pedido que haga una pequeña introducción sobre lo que me dispongo a escribir aquí. Así que lo haré lo más breve posible. Ni yo tengo ganas de hablar de mí mismo ni vosotros de leerlo.

Este es un tema muy serio.
Una vez a la semana, los lunes para ser exactos, os hablaré de mi mundo, de mis amigos y de mis adorados ídolos paganos. Podría ser que alguno os cayera bien, pudiera ser que TODOS os caigan bien (cosa que, de ser vuestro padre, me preocuparía) pero también cabe la posibilidad que los detestéis. Si esto último refleja vuestro caso, significa que estáis en el lado luminoso de la vida, que sois personas rectas y pacíficas, llenas de amor y bondad. Si sois así, sois muy grandes, sois geniales, pero si sois así, no me interesáis.
Este es un tema muy serio.
Yo vengo a hablar del otro sector, del grupo de mentes que planea desbalancear la ecuación durante las 24 horas del día y parte del otro. Como muchos otros antes, me he curtido en el uso de las malas artes, he estudiado el comportamiento de seres que no merecerían vivir según muchas moralidades, pero cuya existencia, real o ficticia, es la que realmente mueve el mundo… y como muchos otros antes, he sido fascinado por sus vidas.

Este es un tema muy serio.

Hablo de los Señores Siniestros, que invaden nuestras vidas ya desde pequeños como villanos en los tebeos (y que cuando crecemos recordamos con más cariño que al héroe que atormentaban), como imbéciles que nos rodean durante el día a día, como corruptos que plagan las noticias de todos los medios, como lunáticos que atentan contra nuestra forma de vida. Hablo de Hitler, del Señor Burns, del panadero antipático que hay debajo de nuestras casas, de Franco, de Pinochet, del Diablo Robot, de Nixon, del capullo de la clase, del retrasado mental que tenemos por jefe en la oficina, del Buitre… Hablo también de Al Capone, de Billy el Niño, del bastardo de Fernando VII, de los bandoleros, de Judas, de Nerón, de Roberto el Homicida… Hablo de malas personas y de buenos incomprendidos. Hablo de todos ellos y hablaré de muchos más.

SIMON DICE:
Tened prudencia extrema si sois tan valientes como para leer mi columna semanal; si alguien resulta cautivado por la temática que aquí expongo, me lavo las manos.
Este es un tema muy serio.
De verdad.
Insisto en que lo es.
Pero no puedo jurarlo.