
El otro día leí un comentario de Alex de la Iglesia:
“El crítico es un tío que en cinco minutos se carga el trabajo que 200 personas han estado haciendo durante dos años”.
En mi perturbada mente vi a 200 personas con lanzas, palos y antorchas persiguiendo a un ser con gafas de pasta azul que gritaba “¡Viva el cine experimental húngaro!”
Y a De la Iglesia al frente de todos ellos.
Que imagen tan deliciosa.
Podría estar horas despotricando sobre los llamados críticos (a partir de aquí esa palabra engloba a los jueces analistas de todas las artes), pero eso afectaría a mi úlcera y pasaría el resto del día con ganas de poner una bomba en algún centro comercial.Sirva este breve texto como avance de lo que está por venir: una monografía que se está realizando, con vuestro valorado permiso, sobre las incoherencias de los críticos y sus refinados criterios y formas.
Para lograr un texto completo y apetitoso, pido la participación de los lectores (y de los no-lectores) de este vuestro Blog. Ruego que enviéis a mi correo toda crítica o comentario que hayáis leído con asco, que haya sido escrita a la ligera por alguien que se note que no soporta el trabajo que le da de comer o bien que resalten el buen ojo de algunos individuos: serán ejemplos perfectos para ilustrar el proyecto.
Recordad las voces que gritaban lo nefasto que era Mozart o el fracaso que sería Titanic (Y ya puestos, que Kelly ganaría a Bush en las pasadas elecciones norteamericanas…).
SIMON DICE:
No os dejéis engañar por opiniones expertas, pues sois vosotros, masa social, los que tenéis la palabra de la sabiduría.
Aunque de vez en cuando, os merecéis una buena bofetada por ser una masa social con una sabiduría completamente estúpida.
Los que forméis parte de esto último, por favor, abstenerse de enviarme nada.
